La inversión en IA crece, pero el valor capturado sigue siendo limitado
Aún con mayor acceso a tecnologías avanzadas, muchas organizaciones no logran traducir la IA en impacto tangible. La brecha no es tecnológica, sino de adecuación al negocio.
Los procesos con reglas únicas quedan fuera del alcance de soluciones estándar, generando excepciones manuales y retrabajo.
La IA se implementa como experimento aislado y no como parte integral del flujo operativo.
Equipos estratégicos pierden tiempo en tareas repetitivas que la IA genérica no logra automatizar correctamente.
Predicciones poco precisas y explicables frenan la adopción en áreas críticas de decisión.